La agricultura por contrato bien administrada es una forma efectiva de coordinar y promover la producción y la comercialización en la agricultura.

No obstante, es esencialmente un acuerdo entre partes desiguales: empresas, agencias gubernamentales o empresarios individuales por una parte y agricultores económicamente más débiles por otra. Sin embargo, es un enfoque que puede contribuir a aumentar los ingresos de los agricultores y a generar mayor rentabilidad para los patrocinadores. Cuando los proyectos se administran en forma organizada y eficiente se reducen los riesgos y la incertidumbre para ambas partes, en comparación con lo que ocurre con la compra y venta de la producción en el mercado abierto.

Quienes critican la agricultura por contrato tienden a hacer énfasis en la desigualdad en la relación y en la posición más fuerte de los patrocinadores frente a la de los agricultores. Este tipo de contrato es considerado esencialmente como en favor de los patrocinadores al permitirles conseguir mano de obra barata y transferir los riesgos a los cultivadores. Sin embargo, esta opinión contrasta con la creciente atención que la agricultura por contrato está recibiendo en muchos países, ya que la evidencia indica que ella constituye una forma de reducir la incertidumbre para ambas partes. Aún más, inevitablemente habrá dificultades para sostener una relación si los beneficios se distribuyen sin justicia entre los patrocinadores y los agricultores.

Las ventajas, desventajas y problemas que surgen de la agricultura por contrato variarán de acuerdo con los ambientes físicos, sociales y de mercado. Más precisamente, la distribución de los riesgos dependerá de factores tales como la clase de mercados para las materias primas y para los productos elaborados, la disponibilidad de oportunidades alternativas de ingresos para los agricultores, y de hasta qué punto es apropiada la información técnica que se suministre al agricultor bajo contrato. Es probable que estos factores cambien con el tiempo, al igual que la distribución de riesgos.

La ventaja principal de un acuerdo contractual para los agricultores radica en que el patrocinador se comprometerá a adquirir toda la producción bajo unos parámetros de cantidad y calidad determinados. Los contratos también pueden dar a los agricultores acceso a una amplia variedad de servicios de extensión, técnicos y de administración que de otra forma no estarían a su alcance.

Los agricultores pueden hacer uso de los acuerdos contractuales como garantía para concertar créditos con los bancos comerciales que les permitan obtener recursos para la adquisición de insumos. De esta forma, las principales ventajas para los agricultores son:

  1. Suministro de insumos y de servicios de producción;
  2. Acceso al crédito;
  3. Preparación para la tecnología apropiada;
  4. Transferencia de destrezas;
  5. Estructuras de precios determinadas y garantizadas; y
  6. Acceso a mercados confiables.

Los problemas o desventajas potenciales para los agricultores asociados con la agricultura por contrato, incluyen:

  1. Mayores riesgos;
  2. Tecnología inapropiada e incompatibilidad de cultivos;
  3. Manipulación de cuotas y de especificaciones de calidad;
  4. Corrupción;
  5. Dominio de los monopolios; y
  6. Endeudamiento excesivo y dependencia excesiva de los anticipos.

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