Aporte de la Iglesia a la Evolución de la Administración

A través de los siglos, las normas administrativas y los principios de la organización publica se fueron transfiriendo de las instituciones estatales (como en el caso de Atenas, roma, etc.) a las instituciones de la naciente iglesia católica y a las organizaciones militares. Esa transferencia fue lenta pero efectiva, tal vez porque la unidad de propósitos y de objetivos, principios fundamentales en las organizaciones eclesiástica y militar, no se encontraba siempre en la acción política que se desarrollaba en los Estados, movida generalmente por los objetivos contradictorios de cada partido, dirigente o clase social.

Nace en Roma la Iglesia católica como institución eclesiástica, con jerarquía, divisiones de actividades religiosas, o división del trabajo, destacando dentro de su organización muchos de los principios administrativos que mucho tiempo después enunciaría Henry Fayol, como: la disciplina, el orden, la unidad de mando y de dirección, la centralización, la autoridad y responsabilidad, etc.

La iglesia cuenta con una organización jerárquica tan simple y eficiente que su enorme organización mundial puede operar satisfactoriamente bajo el mando de una sola cabeza ejecutiva: el Papa, cuya autoridad coordinadora, según la Iglesia católica, les fue delegada por una autoridad divina superior.

La estructura de la organización eclesiástica sirvió de modelo a muchas organizaciones que, ávidas de experiencias exitosas, incorporaron numerosos principios y normas administrativas utilizadas en la Iglesia católica.

Aporte de la Milicia a la Evolución de la Administración.

La organización militar también ha influido en el desarrollo de las teorías de la administración durante largo tiempo.

La autoridad lineal, por ejemplo, tiene sus orígenes en la organización militar de los ejercicios de la antigüedad y en la época medieval. El principio de unidad de mando, según el cual cada subordinado sólo puede tener un superior -fundamental para la función de la dirección-, es el núcleo central de todas las organizaciones militares.

La escala jerárquica, es decir, la escala de niveles de mando de acuerdo con el grado de autoridad y de responsabilidad correspondiente, es un elemento característico de la organización militar, utilizado en otras organizaciones. Con el paso del tiempo, la ampliación gradual de la escala de mando trajo también la correspondiente ampliación de grado de autoridad delegada: a medida que el volumen de las operaciones militares aumentaba, crecía también la necesidad de delegar autoridad en los niveles más bajos de la organización militar. Todavía en la época de Napoleón, el general, al dirigir su ejército, tenía la responsabilidad de vigilar la totalidad del campo de batalla. No obstante, frente a batallas de mayor alcance, incluso de ámbito continental, el comando de las operaciones de guerra exigió no tanto nuevos principios de organización, sino la extensión de los utilizados hasta entonces, lo que condujo a una planeación (planificación) y un control centralizado paralelo a las operaciones descentralizadas. Se paso a si a la centralización del mando y a la descentralización de la ejecución.

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